“Juan, el Afilador”, obra del artista ourensano Mon Devane en la aldea de Castiñeiro, en San Xoán de Río, vuelve a situar a la Ribeira Sacra en el mapa internacional del arte urbano. El mural, promovido por el Consorcio de Turismo da Ribeira Sacra, rinde homenaje a los oficios tradicionales gallegos, la emigración y la memoria rural.
La Ribeira Sacra continúa consolidándose como un territorio donde el arte urbano dialoga con el paisaje, la historia y la identidad local. Uno de sus ejemplos más destacados es el mural “Juan, el Afilador”, creado por Mon Devane en el municipio ourensano de San Xoán de Río.
La obra fue elegida como Mejor Mural del Mes de julio por la plataforma internacional Street Art Cities, lo que le dio acceso a la final anual para optar al reconocimiento de Mejor Mural del Mundo 2025.
Un homenaje al afilador gallego
El mural retrata a Juan Pérez, un afilador de 89 años que representa a toda una generación de gallegos vinculados a oficios itinerantes, emigración, esfuerzo y vida rural. La obra está situada en la aldea de Castiñeiro, en San Xoán de Río, y destaca por el estilo monocromático y fotorrealista característico de Mon Devane.
La figura del afilador forma parte de la memoria cultural gallega. Durante décadas, estos trabajadores recorrían aldeas y pueblos con su rueda de afilar, anunciando su llegada con el sonido del chiflo y ofreciendo un servicio esencial para cuchillos, herramientas y otros objetos cortantes.
Mon Devane y el arte urbano con memoria
Mon Devane es uno de los muralistas gallegos más reconocidos del panorama actual. Su obra suele centrarse en retratos de gran formato, rostros expresivos y personajes reales que conectan con la identidad del territorio.
En “Juan, el Afilador”, el artista no solo pinta un rostro. También rescata una historia de vida: la de un hombre que fue pastor, emigró a Suiza y trabajó como afilador en la comarca de A Mancha, convirtiéndose en símbolo de esfuerzo, retorno y memoria familiar.
Ribeira Sacra, un territorio convertido en lienzo
La candidatura de “Juan, el Afilador” no surge de forma aislada. Forma parte de un proyecto de largo recorrido impulsado por el Consorcio de Turismo da Ribeira Sacra, que desde hace años promueve una red de murales para transformar fachadas, aldeas y espacios públicos en un gran lienzo colectivo.
Este tipo de iniciativas ayudan a dinamizar pequeñas localidades, atraer visitantes interesados en el arte urbano y reforzar la identidad cultural de territorios rurales.
Street Art Cities y la proyección internacional
La plataforma Street Art Cities selecciona cada año algunas de las mejores intervenciones murales del mundo. Ser elegido como mural del mes y pasar a la final anual supone una gran visibilidad para el artista, para el municipio y para toda la Ribeira Sacra.
El Consorcio de Turismo animó a la ciudadanía a apoyar la candidatura de la obra en la votación internacional, destacando que este reconocimiento sitúa al territorio en el escaparate global del arte urbano contemporáneo.
Arte urbano, turismo y mundo rural
“Juan, el Afilador” demuestra cómo un mural puede convertirse en mucho más que una imagen en una pared. Puede funcionar como homenaje, atractivo turístico, herramienta de memoria y punto de encuentro entre generaciones.
En una aldea pequeña como Castiñeiro, una obra de estas características aporta visibilidad y ayuda a contar historias que podrían perderse con el tiempo. El muralismo se convierte así en una forma de conservar la memoria rural desde un lenguaje contemporáneo.








