El Colectivo Licuado se ha convertido en uno de los nombres más reconocidos del muralismo uruguayo contemporáneo. Formado por Florencia “Fitz” Durán y Camilo “Theic” Núñez, este dúo artístico nació en Montevideo y desde 2010 recorre ciudades de distintos países pintando murales de gran formato que combinan identidad local, investigación visual, surrealismo, color y arte urbano.
Sus obras han transformado fachadas, barrios y espacios públicos en Latinoamérica, Europa y Asia, consolidando una trayectoria que demuestra cómo el muralismo puede dialogar con cada territorio sin perder una identidad propia.
De Montevideo al mundo
Florencia Durán y Camilo Núñez comenzaron a pintar juntos en las calles de Montevideo. Ambos venían del diseño industrial y encontraron en el muralismo una forma de llevar el arte fuera de los espacios tradicionales. Lo que empezó como una exploración urbana terminó convirtiéndose en un proyecto internacional.
Según Urban Nation, el dúo se formó entre 2010 y 2011 y es considerado parte de los pioneros de una escena de arte urbano uruguaya todavía joven, pero cada vez más visible en el exterior.
Con el tiempo, Colectivo Licuado comenzó a recibir invitaciones para festivales, residencias e intervenciones en distintos países. Sus murales han aparecido en ciudades como Montevideo, Buenos Aires, Santiago de Chile, Berlín y otros puntos de América Latina, Europa y Asia.
Un dúo de dos artistas, dos estilos y una misma búsqueda
Aunque el nombre “colectivo” puede sugerir un grupo amplio, Colectivo Licuado está formado por dos artistas: Florencia Durán y Camilo Núñez. Ella también es conocida como Fitz y él como Theic. Juntos han desarrollado una forma de trabajo donde cada mural nace de la observación del entorno.
Su estilo combina figuras humanas, elementos simbólicos, colores intensos, texturas y referencias culturales del lugar donde intervienen. No trabajan con una fórmula repetida, sino que buscan que cada obra tenga relación con la ciudad, el barrio o la comunidad que la recibe.
Esa capacidad de adaptación es una de las razones por las que su trabajo ha logrado conectar con públicos tan distintos.
Murales que nacen de investigar el territorio
Uno de los rasgos más importantes del Colectivo Licuado es su método de trabajo. Antes de pintar, investigan el espacio donde se realizará la obra: su historia, su cultura, sus costumbres, sus colores y sus tensiones visuales.
La plataforma Lira Arte Público destaca precisamente que cada mural es diferente según el lugar intervenido, porque el dúo busca conectar la obra con la cultura local.
Esto convierte sus murales en algo más que imágenes decorativas. Son obras pensadas para dialogar con el entorno, revalorizar rincones olvidados y activar nuevas formas de mirar la ciudad.
Arte urbano con identidad latinoamericana
El trabajo de Colectivo Licuado mantiene una fuerte conexión con la identidad latinoamericana. Sus murales suelen incorporar referencias al cuerpo, la naturaleza, la memoria, lo femenino, las comunidades y las tradiciones visuales de cada territorio.
Al mismo tiempo, su lenguaje es contemporáneo. La escala monumental, el uso del color y la composición conectan con el muralismo actual y con la estética del street art internacional.
Esa mezcla entre raíz local y mirada global les ha permitido moverse con naturalidad entre barrios populares, festivales urbanos, museos, proyectos públicos y espacios privados.
Obras en América Latina, Europa y Asia
La proyección internacional de Colectivo Licuado es uno de sus grandes logros. Desde Montevideo, el dúo ha llevado su trabajo a distintos continentes, participando en proyectos donde el muralismo se entiende como una herramienta de conexión cultural.
En Chile, por ejemplo, realizaron “La mujer sin fronteras”, un mural de gran formato en Santiago en el marco del Festival Urbano Barrio Arte. La obra fue descrita como una pieza de 10 por 17 metros dedicada a la multiculturalidad.
En España también han dejado huella en festivales como MIAU Fanzara, donde realizaron el mural “La cosecha”, una obra que forma parte del circuito de arte urbano del municipio castellonense.
Florencia Durán y la presencia femenina en el muralismo
Florencia Durán, Fitz, ha ganado reconocimiento propio dentro del muralismo internacional. Su trabajo aborda muchas veces la representación del cuerpo, la mujer, los vínculos y la presencia femenina en el espacio público.
En entrevistas y perfiles especializados se ha destacado que comenzó a experimentar con pintura mural en 2010 y que, junto a Camilo Núñez, formó Colectivo Licuado. En pocos años, Florencia se consolidó como una de las figuras respetadas del muralismo internacional.
Su participación en el arte urbano también es importante porque contribuye a abrir espacios para mujeres muralistas en una escena históricamente dominada por hombres.
Murales que recuperan espacios olvidados
Uno de los aportes más valiosos del Colectivo Licuado es su capacidad para transformar rincones urbanos. Una fachada vacía, una medianera gris o un espacio deteriorado puede convertirse en un punto de encuentro visual gracias a una intervención mural.
El Observador describió al dúo como dos uruguayos que viajan por el mundo pintando murales y revalorizando rincones olvidados de las ciudades.
Esa idea resume buena parte de su trabajo: pintar no solo para embellecer, sino para devolver valor simbólico a lugares que muchas veces pasan desapercibidos.
El muralismo como viaje y diálogo
Para Colectivo Licuado, viajar y pintar están profundamente conectados. Cada ciudad les ofrece una historia distinta, una paleta diferente y nuevas formas de interacción con la comunidad.
El muralismo se convierte así en una forma de intercambio. Los artistas llegan con una técnica y una mirada, pero también reciben información del entorno. El resultado final no pertenece únicamente a quienes lo pintan, sino también al lugar que lo inspira.
Por eso, sus obras suelen sentirse integradas en el paisaje urbano. No parecen colocadas al azar, sino nacidas de una relación con el contexto.
Colectivo Licuado y la expansión del arte urbano uruguayo
Uruguay tiene una tradición artística importante, pero su escena de arte urbano ha ganado visibilidad internacional de manera más reciente. En ese proceso, Colectivo Licuado ocupa un lugar destacado.
Su trabajo demuestra que desde Montevideo se puede construir una propuesta muralista con alcance global. También ayuda a posicionar a Uruguay dentro del circuito internacional del street art, junto a otros países latinoamericanos con escenas muy activas como Argentina, Chile, Brasil, Colombia y México.
Conclusión
Colectivo Licuado representa una de las historias más interesantes del arte urbano uruguayo contemporáneo. Desde las calles de Montevideo hasta murales en América Latina, Europa y Asia, Florencia Durán y Camilo Núñez han construido una obra basada en el color, la investigación del entorno, la identidad local y la transformación del espacio público.
Sus murales no solo decoran paredes. También cuentan historias, recuperan rincones olvidados y conectan culturas. En cada ciudad que intervienen, Colectivo Licuado demuestra que el muralismo puede ser una forma de viajar, escuchar y pintar el mundo desde una mirada profundamente humana.








